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Derecho y práctica7 min de lectura

Etiquetar imágenes generadas por IA: lo que es obligatorio, lo que es inteligente — y cómo hacerlo correctamente

¿Es obligatorio etiquetar imágenes generadas por IA en sitios web? Dónde aplica la obligación, por qué el etiquetado voluntario es recomendable y cómo implementarlo de forma adecuada.

Pocas preguntas nos llegan con tanta frecuencia: ¿Debo etiquetar ahora mis imágenes generadas por IA? La respuesta honesta tiene dos niveles — uno legal y otro estratégico. Ambos conducen, al final, a la misma solución, pero por razones distintas.

El nivel legal: dónde aplica la obligación

El Art. 50 del EU AI Act exige la divulgación principalmente cuando existe riesgo de engaño: en los deepfakes — es decir, contenidos que representan personas, lugares o eventos reales de forma engañosamente realista — y en textos generados por IA sobre temas de interés público. Una imagen de IA claramente ilustrativa en una tienda online no entra automáticamente en esta categoría. Pero el límite es difuso: una imagen fotorrealista que parece una foto real de su equipo o de su tienda pertenece a otra categoría que un gráfico estilizado.

A esto se suma el lado del proveedor: los sistemas generativos deben marcar sus salidas de forma legible por máquina. Herramientas como Adobe Firefly ya incorporan hoy en día pruebas de procedencia en el archivo según el estándar C2PA. Estas marcas viajan con la imagen — y hacen visible lo que se ha publicado sin etiquetado.

El nivel estratégico: por qué el etiquetado voluntario es inteligente

El marco evoluciona en una sola dirección: más transparencia, no menos. Códigos de conducta, normas de plataformas y directrices publicitarias ya se están adaptando. Quien hoy solo etiqueta lo imprescindible, tendrá que revisar todo de nuevo en doce meses. Quien etiqueta de forma uniforme, resuelve el tema — y puede incluso mostrarlo: la transparencia es una señal de confianza, no un defecto.

Tres reglas de diseño para un etiquetado correcto

  • Discreto, pero presente: una pequeña indicación en la esquina de la imagen cumple su función. Nadie exige una señal de advertencia sobre el motivo.
  • Adaptado al tamaño: en una miniatura basta con un símbolo de punto — una banda de texto arruinaría la miniatura.
  • Pensado por duplicado: visible para las personas, legible por máquina para revisores y plataformas. Solo ambas cosas juntas son a prueba de futuro.

El esfuerzo es el verdadero problema — no la norma

Revisar y etiquetar manualmente cientos de imágenes existentes no es realista. La detección automatizada más un fragmento de código que coloque los avisos resuelve en minutos lo que manualmente llevaría semanas.

Como siempre, esta es una valoración técnica, no un asesoramiento legal. Si una imagen concreta está sujeta a la obligación en un caso individual, debe consultarlo con su abogado.

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